La maldición del segundo disco

mamáEl segundo post de un blog me parece, de lejos, más difícil aún que el primero. Porque si en el primero te enfrentas al pánico a la página en blanco (toma esdrújulas), en el segundo te vas a ver las caras con la maldición del segundo disco. Flipa. Yo, como soy muy de autosugestionarme y no quiero acabar con el factor suicida disparado, voy a mirar para otro lado y como si nada, oye. Así que, aquí y hoy, voy a hablar de lo que me salga del kiwi. Que voy.

¿A que os estais preguntando por qué Muikku Pills se llama Muikku Pills y no Fotografías Pepe? Pues a parte de que ninguno de nosotros se llama Pepe y quedaría muy raro, hay otro motivo. Y ese motivo que hay os lo voy a contar.

Resulta que, en un alarde de originalidad sin precedentes, intentábamos buscar una palabra o expresión que nos remitiera rápidamente a las fotos de nuestra infancia. Una especie de Magdalena de Proust de la fotografía. Seguro que nunca se le había ocurrido a nadie. Pensamos en “Di patata”, “Mira el pajarito”, “Clik”, “Whisky”, “Niño, para. Que vas a salir movido”… Y nada, ninguna nos convencía. Unas por demasiado evidentes, otras por demasiado largas, o por demasiado alcohólicas. Como teníamos suficiente cerveza, buena música y un ratazo por delante, nos encomendamos a San Google y nos pusimos a investigar qué expresión se utilizaba en otros países a la hora de hacer fotos a críos. Vamos, en busca del dipatatismo internacional. Probad, probad y vereis la de cosas raras que se dicen por ahí.

Y ¿a que no adivinais lo que dicen en Finlandia? Cocoloco. No, es broma. Dicen Muikku. ¿Y que significa “Muikku”? Pues es un pez, oiga. De agua dulce, creo. Aquí apelamos a un tubérculo y allí a un pescadito. Es lo que tienen los nórdicos.

Dejando de lado la ictiología, que tampoco es plan de saberlo todo del bicho, nos pareció muy chulo cómo sonaba la palabreja en cuestión. Suena pelín japo, como a mascota pequeñita y monérrima. De esas como de peluche que tienen los japoneses. O un panda chiquitico. O un cachorrito de perrete peludo. O… ya paro. Y nos enamoramos de la palabra. Y nos la quedamos, la palabra. Y ésta es la historia.

¿Y lo de “pills”?

Buena pregunta, señora del fondo. Gracias por estar atenta y no dormirse.

Lo de “pills”, ya lo cuento el póximo día…

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2 thoughts on “La maldición del segundo disco

  1. Este final es claramente uno de esos de “parecía que habíamos acabado, pero en los últimos 2 minutos, sacamos una cosa que deja el final abierto para segunda parte”.

    Y ahora me voy a google a ver qué pez es ese.

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